Noticias

#TuFuturoEsHoy nominado al Premio Knowsquare 2014 al mejor libro de empresa            #TuFuturoEsHoy entre los 25 superventas de la autoayuda para la revista Psicología Práctica            #TuFuturoEsHoy entre los 10 mejores libros de management de 2014 según Juan Carlos Cubeiro            #TuFuturoEsHoy libro-regalo a los voluntarios del evento solidario #MuestraMejores de Helping by Doing

Capítulo 1

VOCACIÓN
¿Cómo puedo descubrir y profesionalizar mi vocación?

«Si sigues tu dicha, te encaminas por un sendero que 
siempre había estado ahí esperándote, y la vida que 
deberías vivir es la que estás viviendo». 
JOSEPH J. CAMPBELL, mitólogo y escritor

Amancio Ortega, fundador de Zara, decía una vez: «Todos nacemos para algo. Tengo el convencimiento absoluto de que todos venimos al mundo a cumplir una misión. Aquí ninguno estamos por casualidad». 

Si estás viviendo es porque existe una razón para ello. Cada persona es una pieza del puzle del universo hecha vida, de lo que se trata es de encajarla en su lugar. Quizás por eso el filósofo británico Alan Watts afirmaba: «Si tú no hubieras nacido, nada sería igual. El mundo entero lleva tu impronta y no sería el mismo mundo si tú no formaras parte de él». 

Todo el mundo tiene una ‘vocación’ que es motivo de ‘inspiración’ para otros. La cuestión es, primero, encontrarla, y segundo, profesionalizarla. 

1. Descubrir la vocación. El talento está relacionado con el placer, y el verdadero placer está relacionado con hacer lo que a uno le gusta. Habitualmente somos buenos en aquello con lo que disfrutamos, con aquello que nos apasiona. Por tanto, presta atención a tres aspectos:

— Sentimientos (aficiones). ¿Qué es lo que más te gusta hacer? ¿De qué hablas en tu tiempo libre? ¿Qué tipo de libros lees? ¿Qué webs y blogs sigues? ¿Delante de qué tipo de programas de televisión te sientas en el sofá? En resumen, qué te hace sentir bien. Los sentimientos son siempre un buen indicador de aquello con lo que más conectamos y sintonizamos, un reflejo de nuestro ‘yo’ más profundo con el que nos identificamos. Cuando te sientes bien haciendo algo, estás en el camino correcto; cuando no te sientes bien, andas descaminado.

— Motivaciones (necesidades). Todos tenemos siete tipos de motivaciones (conoci-miento, seguridad, poder, servicio, reconocimiento, reto, afecto) pero en cada persona prevalecen unas sobre otras y una particularmente. ¿Lo que más te apasiona es el conocimiento? Dar clase, investigar o escribir probablemente es lo tuyo; ¿El reto es imprescindible en tu día a día? Parece que te atrae el mundo de los emprendedores; ¿La seguridad laboral es una necesidad en tu vida? La administración pública parece una opción; ¿Tienes altas necesidades de reconocimiento? Busca empleos con visibilidad social.

— Habilidades (personalidad). Formúlate algunas de las siguientes preguntas: ¿Prefie-res estar en despacho o en la calle? ¿Trabajar en equipo o de manera más solitaria? ¿Necesitas libertad o directrices claras? ¿Cobrar por resultados o nómina muy segura? ¿La presión te motiva o te causa estrés? ¿Te gusta viajar o prefieres algo más reposado?

El engarce oportuno de esas tres patas, mezcla de aficiones, necesidades y personalidad, pueden darte pistas interesantes. Lo más importante es ser honesto con uno mismo. Owen Gehry, arquitecto del Museo Guggenheim, decía: «Tu mejor obra es la expresión de tu propia persona. Tienes que comprender que tu firma es única. Si partes de ahí, tienes una oportunidad». El éxito siempre parte de la autenticidad, de ser coherente y fiel a uno mismo: «La verdadera profesión del hombre –recordaba el escritor Herman Hesse– es encontrar el camino hacia sí mismo». Cuando lo que ‘sientes’ (internamente) y lo que ‘haces’ (externamente) están alineados, hay una posibilidad de hacer algo grande. Lo que nunca decepciona es ser uno mismo.

Mucha gente decide sus opciones profesionales en función de lo que recauda más aplauso social, y eso nunca puede dar resultado. Sin autenticidad es difícil tener éxito. Como apunta Warren Buffet: «Creo que es una locura realizar un trabajo que no te gusta solo porque queda muy bien en tu currículum».

En definitiva, pregúntate: haciendo qué y en qué cosas disfrutas. Si te gusta la moda (afición), el reto de emprender (motivación) y tratar con gente (habilidad), tal vez poner en marcha un negocio sobre ello puede ser una opción. 

En la búsqueda de tu vocación –si no la tienes clara– pide ayuda a terceros. No tengas miedo a preguntar a personas de confianza o a expertos en orientación qué talentos creen que tienes y cómo podríamos explotarlos. Todos tenemos fortalezas que podemos dar por descontado sin darlas demasiada importancia pero que a otros sorprenden y valoran con entusiasmo. Todo el mundo es excelente, pero cada uno de una manera diferente. Cada persona tiene que encontrar la suya.

2. Profesionalizar la vocación. No se trata de apasionarnos con nuestra profesión sino de profesionalizar nuestra pasión. El éxito está en hacer del ocio un negocio. Si tienes talento para algo, no renuncies a él, concentra tus energías en ponerlo en valor. Si realmente disfrutas y eres bueno en alguna actividad, siempre habrá una demanda para lo que ofreces y con toda probabilidad lo harás mejor que el resto en tu nicho de mercado. Steve Pavlina apuntaba: «Es condenadamente difícil competir con alguien que disfruta con lo que hace».

Además, la mayoría de personas tienen dificultades para profesionalizar su pasión, porque hay algo en su inconsciente –creencias limitantes– que les dice que eso de ganarse la vida con algo con lo que uno disfruta no está bien y que no es posible. Existe una creencia muy extendida entre la población de que el trabajo tiene que ser algo duro y sufrido, y que si no es así, es algo menor, de poca importancia.

Una vez le preguntaron al filósofo y escritor Fernando Savater por qué cobraba por dar conferencias si estaba haciendo algo que de verdad le gustaba. Y respondía:

Si dejo de cobrar por hacer algo que me gusta, tendré que empezar a hacer algo que no me gusta para poder cobrar.

Puede que te preguntes en qué medida las circunstancias condicionan a la hora de seguir y profesionalizar nuestra vocación. Es cierto, no siempre es posible elegir –al menos temporalmente– porque pueden existir compromisos familiares y financieros que dependen de nosotros, pero también es cierto que si realmente estás decidido y comprometido a luchar por tu vocación, de lo que se trata es de ir dando cada día pequeños pasos en esa dirección hasta que finalmente puedas dedicarte a ello full–time si es tu objetivo.

5 pasos para la acción

1. Conecta contigo. Si pudieras elegir: ¿Qué te gustaría ser? Si no te pagaran por lo que haces, ¿lo seguirías haciendo?  Mira en tu interior: ¿A qué te gustaría dedicarte? ¿Y qué haces bien? ¿Cuáles dirías que son tus talentos? 

2. Reflexiona: ¿Estás haciendo aquello que haces mejor? Si no es así, ¿por qué? ¿Lo cambiarías? A veces la vida te lleva por caminos diferentes al que de verdad quieres, simplemente porque no tomaste una decisión. Nunca es tarde.

3. Visualiza: ¿Dónde y cómo te gustaría trabajar? ¿Qué harías exactamente? Si tienes diferentes intereses, ¿por qué no combinarlos? Se trata de que seas feliz, dedicándote a aquello que te gusta. Puedes crear tu profesión mezclando tus pasiones.

4. ¿Cómo podrías vivir de tu vocación, de tu pasión? Se trata de profesionalizar tu pasión para poder vivir de ello.

5. Comienza hoy. Asegúrate de que cada paso que das (las decisiones que tomas, las cosas que haces) te acercan a donde quieres estar mañana.

5 libros para la acción

1. Descubre el secreto: el test para descubrir tus pasiones, Janet Bray y Chris Attwood.
2. El Elemento, Ken Robinson.
3. El trabajo ideal: descubre tu verdadera vocación, A. Shapiro y R. J. Leider.
4. Encuentra tu cumbre, Hiroshi Tasaka.
5. La brújula interior, Álex Rovira.

«Para ser tu mejor versión,
dedícate a aquello que AMAS»
#TufuturoesHOY